Este jueves participamos desde el
Observatorio Virtual de Transferencia de Tecnología (
OVTT), con una comunicación oral, en el
I Congreso Nacional de Científicos Emprendedores, que se celebró en Valencia del 7 al 9 de noviembre y fue organizado por la Universidad de Valencia, en colaboración con diferentes instituciones.
Un encuentro promovido desde la inquietud, el empeño y el trabajo de numerosos
investigadores y
emprendedores, activos en la
creación de empresas de base tecnológica o spin off desde Universidades y Centros de Investigación españoles, y que conectados desde hace bastante tiempo a través de
LinkedIn han conseguido coordinarse y trabajar en red para montar un primer encuentro que seguro traerá un avance nacional en este campo.
Durante tres intensivos días, el encuentro ha reunido a más de 200 congresistas, 80 ponencias y comunicaciones orales, que sumado a las más de 50 empresas asistentes, representa una importante muestra de la
necesidad que hoy tenemos de abordar el
emprendimiento como eje impulsor de la
transferencia de conocimiento desde el entorno científico-tecnológico a las empresas y organizaciones del sistema productivo y empresarial de nuestro país, y que ha dado como resultado la fundación de la
Red Española de Científicos Emprendedores.
Son muchas las preguntas, reflexiones e ideas que me llevo de este encuentro. En especial, resultó muy interesante abordar la
transferencia de tecnología, en concreto la creación de empresas de base tecnológica, desde la
experiencia de investigadores, emprendedores y técnicos que realmente se la están jugando en ello. Personas que en lo profesional han apostado por
emprender, por dejar a un lado esa
zona de confort que algunas Instituciones Públicas podrían proporcionarles y desarrollar caminos poco convencionales y bien sufridos que abren oportunidades de
empleabilidad y
desarrollo profesional a muchos otros.
Se habló de
cambio, de un mundo globalizado que lo está modificando todo y de unas oportunidades de desarrollo que podemos tener a nuestro alcance si somos capaces de afrontar, a mi modo de ver, lo más complejo y humano en todo esto:
nuestra actitud, valores y mentalidad. El mundo se está transformando y las trabas burocráticas son un reflejo más de la necesidad que tenemos de repensar el sistema desde las bases y con las bases, las personas que lo hacemos posible.
Fueron muchos los participantes que despertaron interesantes debates al respecto. Me vienen a la mente, por ejemplo, el espíritu y riesgo de
Antonio Molina, socio fundador de
Advanced Medical Projects; el temperamento emprendedor de
Angeles Heras, socia fundadora de
InFiQus; las agallas y valentía de
Pilar Mateo con Inesfly Corporation; la claridad de
Yanis Katakis, socio fundador de
iMicroQ, sobre muchas de las contradicciones en la gestión de estos temas que suman las universidades españolas; o la visión acertada de
Armando Astarloa, socio fundador de
Soc-e, sobre la necesaria evolución que ha de emerger desde los grupos de investigación para aproximarse a las empresas, entablar estrechas relaciones de colaboración y apostar juntos por la transferencia de conocimiento y tecnología. En suma, testimonios que siguen reflejando que esto,
emprender desde la ciencia, es ante todo una
decisión personal y coherente con la forma de ver y entender nuestra vida. No hay recetas, son convicciones y compromisos personales en lo profesional.
Sin duda, seguiré profundizando y reflexionando en estas ideas en diversos trabajos de
investigación-acción en los que estoy participando actualmente. Mientras, me gustaría conocer tu opinión sobre el tema y por supuesto que reflexiones te llevas de este encuentro, así que te invito a participar aquí abajo, en los comentarios. ¡Gracias!